Justo Gilberto González Expósito (Santa Cruz de Tenerife, 4 de octubre de 1942- 12 de mayo de 2012) fue un futbolista español que jugaba en la posición de centrocampista.
Justo Gilberto defendió la camiseta del CD Tenerife a los 20 años en
la Primera División en la temporada 61-62. Además, militó también en la
máxima categoría con la UD Las Palmas, equipo en el que permaneció hasta
1974, desde su llegada en 1967, logrando el subcampeonato de liga en
1969. Regresó al representativo tinerfeño formado parte de la histórica
formación blanquiazul que eliminó al Real Madrid de la Copa del Rey y
que incluso soñó con el ascenso.
Terminaría viviéndolo, pero como entrenador porque, tras su retirada,
fue componente del cuerpo técnico blanquiazul durante muchos años.
Sumadas las temporadas como jugador y como técnico, sirvió al CD
Tenerife durante 31 años.
Jugó para San Juan Bautista, Weyler, Atlético Tinerfeño y Realejos
antes de llegar al CD Tenerife. A la edad de 20 años debutó en la máxima
categoría con el conjunto de su tierra, durante aquel efímero paso por
la máxima división a comienzos de los sesenta, a las órdenes de Rabassa.
Maduró como futbolista en Segunda, categoría en la que logró sus
mejores marcas como goleador, sobre todo en la temporada 66-67, con 13
tantos, antes de su fichaje por la Unión Deportiva.
Precisamente Justo Gilberto figura dentro del reducido grupo de
jugadores canarios que ha logrado militar en Primera con el Tenerife y
con Las Palmas. En la entidad amarilla, la coincidencia con otro
tinerfeño con su mismo nombre le convirtió futbolísticamente en Gilberto
II.
Dos años más tarde saboreó las mieles del subcampeonato de Liga,
dentro de un equipo de ensueño (Tonono, Guedes, Germán, Martín…)
entrenado por Luis Molowny. A comienzos de los setenta debutó en Europa,
donde alcanzó los octavos de final de la Copa de la UEFA. Fue convocado
tres veces por la selección española, aunque nunca llegó a debutar.
Su regreso a Tenerife, con 32 años, todavía le permitió disputar 99
partidos, en tres campañas, con la camiseta blanquiazul. En una de ellas
(75-76) formó parte del equipo que eliminó al Real Madrid de la
competición de Copa. En total, jugó nueve años en el CD Tenerife.
Dotado de una notable potencia física, Gilberto se desenvolvía en
cualquier posición del centro del campo. Incluso fue alineado a lo largo
de su carrera como delantero centro.
Gilberto representa también lo que en el argot futbolístico se ha
bautizado como un hombre de la casa. Vinculado siempre al fútbol base
del Tenerife, bien como responsable de algún filial o bien como ojeador,
desempeñó en varias ocasiones la labor de técnico interino. Así por
ejemplo, en la temporada 83-84, hizo de puente entre el cese de José
Ramón Fuertes y la llegada de Juanjo García. En esa ocasión, el Tenerife
ganó al Cartagena, por 1-0, con gol de Torres.
Repitió experiencia en el curso 87-88, también en Segunda. Por aquel
entonces empató las etapas de Martín Marrero y Pepe Alzate. Dirigió al
representativo en un empate en casa ante el Coruña (2-2) y en una
derrota en El Sardinero (1-0).
Gilberto representa también lo que en el argot futbolístico se ha
bautizado como un hombre de la casa. Vinculado siempre al fútbol base
del Tenerife, bien como responsable de algún filial o bien como ojeador,
desempeñó en varias ocasiones la labor de técnico interino. Así por
ejemplo, en la temporada 83-84, hizo de puente entre el cese de José
Ramón Fuertes y la llegada de Juanjo García. En esa ocasión, el Tenerife
ganó al Cartagena, por 1-0, con gol de Torres.
Repitió experiencia en el curso 87-88, también en Segunda. Por aquel
entonces empató las etapas de Martín Marrero y Pepe Alzate. Dirigió al
representativo en un empate en casa ante el Coruña (2-2) y en una
derrota en El Sardinero (1-0).
Como canterano que fue, Justo siempre estuvo vinculado al fútbol de la
tierra, bien como responsable de algún filial, o bien como ojeador.
Siempre se le podía encontrar en los campos de tierra del territorio
insular.